Estaciones propone una lectura del tiempo como arquitectura interior. Más que representar los ciclos naturales, la serie expone sus equivalentes emocionales: emergencia, plenitud, declinación y silencio. Cada obra despliega un territorio donde luz, color y ciudad revelan la dinámica inevitable de la transformación. Las capas superpuestas funcionan como mapas de conciencia, registros del tránsito entre lo que surge y lo que se extingue. Así, cada estación deviene metáfora del cambio permanente y de la tensión entre lo que muta y lo que persiste.