En Ladies, la figura femenina emerge como un territorio de tensiones: fuerza y fragilidad, rito y cotidiano, silencio y desborde. Cada rostro es una geografía emocional que rehúsa la linealidad, una topografía de memorias que se expresan en trazos inestables, colores quebrados y gestos suspendidos. Las mujeres aquí no posan: se revelan. Son cuerpos que cargan atmósferas, biografías insinuadas y cicatrices que se leen en la textura de la pintura más que en la narrativa explícita. Esta serie convoca un diálogo entre lo íntimo y lo social, entre la identidad individual y la mirada que la interpreta. En cada pieza, la mujer se vuelve símbolo y espejo, un espacio donde la vulnerabilidad no inhibe la presencia, sino que la potencia. Ladies es, finalmente, un manifiesto visual sobre la dignidad silenciosa que habita en cada gesto humano y sobre la belleza imperfecta que persiste incluso en los días más opacos.